Siam Rojo, Manifiesto de Giles Ji Ungpakorn
Los enemigos del pueblo tailandés y de la Democracia pueden disponer del ejército, las cortes y las prisiones. Pueden manipular el parlamento y establecer un gobierno a fuerza de crímenes, tales como bloquear los aeropuertos y otras acciones antidemocráticas perpetradas por el PAD. Aún así, aquellos que creen en la democracia, como los camisas Rojas, detentan poder por su número y están despertando a la realidad política del país.
Desorganizado y esparcido, nuestro movimiento será débil. Pero, organizado y liderado puede por sí mismo constituirse en un instrumento de democracia contra la dictadura.
En momentos en que líderes del mundo como Obama, se debaten para resolver la profunda crisis económica, el Gobierno Demócrata de Tailandia permite que miles de trabajadores pierdan sus fuentes de ingreso. El gobierno ve como prioridad perseguir a la oposición usando la ley de Lesa Majeste. Ha creado inclusive un sitio en la internet, donde los ciudadanos pueden acusarse unos a otros. Han enviado tropas a pueblos y aldeas para amedrentar a quienes están en desacuerdo.
Los enemigos de la democracia tienen armas, al ejército y a sus jefes en altos cargos. Su debilidad reside en que están unidos alrededor de una ideología absurda y que carece de respaldo científico: la de la Monarquía. Esta pretende convertir a los Tailandeses en postrados sirvientes. Quieren hacernos creer que un simple ser humano, sólo por el accidente de haber nacido en un determinado contexto puede transformarse en un Dios, cuando las verdaderas habilidades de un rey no son diferentes de las de millones de ingenieros, artistas, campesinos y trabajadores comunes.
La élite conservadora quiere hacernos creer que el rey nos ama y nos protege. Los Tailandeses son capaces de cuidar de sí mismos. Todo lo que es bello y honorable en la sociedad Tailandesa ha sido creado por simples trabajadores.
Sobre el rey:
- Su prestigio creció impulsado por las dictaduras militares. Sarit, Tanom y Prapass.
- Permitió que inocentes sea ejecutados después de ser falsamente acusados de matar a su hermano mayor.
- Apoyó el baño de sangre ocurrido en la Universidad de Thammasart el 6 de octubre de 1976 porque sintió que en Tailandia había “demasiada Democracia”. También fue el patrocinador de los “exploradores de aldea”, una pandilla violenta que operaba en esos días.
Permitió que las Fuerzas Armadas organicen un golpe militar en 2006. Dejó que su nombre sea usado por el ejército, los agitadores del PAD y el partido Demócrata en la destrucción de la Democracia.
Ha sido defensor de una visión económica que revela su oposición al bienestar social del pobre.
Peor aún, siendo uno de los hombres más ricos del mundo, el rey tiene la arrogancia de adoctrinar a los pobres que deben ser suficientes en su pobreza (por la noción de economía suficiente).
Finalmente, este rey permite a sus seguidores que proclamen que es “El padre de la Nación” y al mismo tiempo su hijo no es respetado por nadie en la sociedad Tailandesa!
Las élites de Tailandia, que reclaman legitimación del rey, son apenas explotadores. No son los verdaderos dueños de la sociedad. Tendrían que recordar que su riqueza y la posición que gozan es el resultado del trabajo duro de esos ciudadanos comunes que desprecian.
Sólo el miedo y la intimidación impide a los millones de Tailandeses que saben que esto es verdad, expresarlo a cuatro vientos.
Si estamos solos sentiremos miedo, si estamos juntos tendremos valor. Ha llegado la hora de mostrar nuestro enojo, valor y razón, para de esta forma destruir el miedo que existe en nuestra sociedad e iluminar nuestro país. Todos debemos cuestionar al régimen actual, que no es nada más que una dictadura que pretende tenernos en la oscuridad.
Si nos rebelamos y los cuestionamos, no les será posible encarcelarnos a todos.
De tanto arrastrarnos ante la ideología de esta Monarquía, debemos parecer animales. Es hora de pararnos como seres humanos, ciudadanos de un mundo moderno.
El rojo, blanco y el azul de la bandera Tailandesa, fue copiado de occidente para inculcarnos a ser leales a “nación, religión y rey” la misma consigna que fue recientemente utilizada en las protestas del PAD, que no son otros que los que bloquearon los aeropuertos.
Lo cierto es que durante la Revolución Francesa, el rojo, blanco y azul significaban “libertad, igualdad y fraternidad”. Esta es la consigna que debemos llevar como estandarte para liberar a Tailandia de este “Nuevo Orden” que el PAD y el Ejército han instaurado.
Cómo podemos organizarnos?
Dejemos de soñar que el ex-primer ministro Thaksin liderará la lucha por una sociedad libre. Tampoco podemos depender de políticos del partido Phua Thai. Ellos solamente darán pelea dentro de los presentes límites de la sociedad mientras miles de ciudadanos irán mas lejos. Esto no significa tomar las armas, sino armarnos nosotros, y a la masa que apoya la democracia, con ideas que conduzcan a la libertad. Debemos establecer grupos de educación política y asociarnos como partido. Este partido debe ser liderado por gente de diversas comunidades, instituciones educacionales, ambientes de trabajo. Debemos coordinarnos, mantenernos firmes y convencidos de que todos podemos liderar y determinar nuestras propias políticas. Ese será nuestro poder. Los medios serán las demostraciones masivas, las huelgas y la diseminación de ideas en todos los sectores de la sociedad, incluyendo los inferiores del Ejército.
Como movimiento de democracia genuina, nuestro partido deberá actuar abiertamente. Pero en el marco actual de represión a través de la violencia y herramientas legales como la ley de Lesa Majestad, tendremos que organizarnos en forma secreta. No dejaremos que destruyan nuestro movimiento arrestando a nuestros líderes. Ese es el motivo por el cual necesitamos liderazgo en todos los niveles.
Como será nuestra plataforma común?
La misma va a requerir de una decisión colectiva. Aqui ofrezco algunas ideas, apenas las de un ciudadano de camisa roja.
1- Debemos tener libertad de expresión y de elección de nuestro propio gobierno, sin represión ni miedo.
2- Debemos tener igualdad, terminar con la mentalidad de “gente importante- gente no importante”.
Tenemos que abolir la práctica de“gatear” o arrastrarnos como reptiles delante de la familia real. Los políticos deben ser responsables de sus actos frente al electorado, en vez de mantenerse alejados del pueblo como figuras cómplices y al margen del control popular. Debemos tener libertad e igualdad de género y entre diferentes grupos étnicos.
Debemos respetar a las mujeres, a los homosexuales y lesbianas.
Debemos respetar a los burmeses, laosianos, camboyanos y a los musulmanes malayos en el sur. Las mujeres deben tener el derecho de tener a disposición centros donde realizar abortos seguros. Los refugiados deben ser tratados en forma amigable y con dignidad, como lo hacen otras sociedades civilizadas.
3- Nuestro país debe garantizar el bienestar social. Los impuestos deben recaudar más de los ricos. Los pobres no son una carga sino compañeros en el desarrollo del país. La gente debe tener dignidad. La actual explotación de la sociedad sofoca a la gente y destruye su creatividad personal.
4- En nuestro país, el rey debe honrar su rol constitucional y dejar de intervenir en la política. Ocurre que la clase dirigente se beneficia usando a la Monarquía y no dejarán esa práctica fácilmente. La mejor manera de resolver este problema es construyendo una República en la cual todos los puestos públicos sean elegidos y pasibles de escrutinio por parte de la gente.
5- Por mucho tiempo la sociedad Thai ha estado bajo el firme mando de generales. Debemos reducir el presupuesto militar y abolir la influencia del Ejército en la sociedad, asegurándonos de que no sea un obstáculo para la democracia.
6- La justicia es necesaria. Los jueces no pueden proclamar poder del Rey para silenciar a quienes cuestionan sus decisiones. Debemos cambiar el modo de que las leyes de “desacato al tribunal” sean utilizadas para evitar el escrutinio. Tenemos que reformar las raíces del sistema judicial y sus ramificaciones. Necesitamos un sistema de jurados.
La policía debe servir a la gente en vez de extraer sobornos de los pobres.
7- Ciudadanos de ciudades y pueblos deben tomar partido en la fiscalización de todas las instituciones públicas, como las instituciones del Estado, la prensa, escuelas y hospitales.
8- Nuestro país debe modernizarse. Necesitamos desarrollar un sistema de educación, transporte y vivienda. Necesitamos crear energía eólica y solar para proteger el medio ambiente.
9- Nuestro país debe ser un lugar pacífico, no apoyar guerras, no iniciar conflictos con países limítrofes.
Los dinosaurios de la sociedad Tailandesa, los Monárquicos de camisa amarilla, se remorderán de odio con este manifiesto, son los síntomas de gente que carga consigo creencias superticiosas de antaño, queriendo mantener sus privilegios a cualquier costo. Su tiempo ha terminado. Nosotros, los pro Democracia de camisas rojas marcharemos hacia la construcción de una nueva sociedad.
La élite no tiene el derecho de robar a la gente su dignidad para aumentar su proprio prestigio. Debemos ponerle fin al sacrificio de los desposeídos en beneficio de unos pocos.
Quienes dicen que Tailandia es un caso singular porque tenemos un rey, apenas confirman la situación del país que pretenden perpetuar: Barbarismo y dictadura.
Comentarios sobre la “Seguridad Nacional” son sólo sobre la seguridad de aquellos que explotan y oprimen al resto de nosotros. No se trata de paz y seguridad para los ciudadanos.
Este manifiesto es apenas una propuesta para una plataforma conjunta con los camisas rojas. Mi visión personal va mas allá, y es que el país se convierta en una sociedad socialista, democrática y sin explotación de clases. Es, de todas formas, un deseo a largo plazo.
La clase dirigente parece poderosa porque nos arrodillamos ante ellos. Necesitamos ponernos de pie, pensar y actuar por nosotros mismos. Entonces veremos como son de débiles y patéticos.
En el pasado, tanto en la revolución de 1932 o en las luchas contra las dictaduras de los años setenta, las personas soñaban con libertad, Democracia y justicia social. Es hora de que estos sueños se hagan realidad.
Giles Ji Ungpakorn
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